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La Coctelera

Categoría: La mochila de los niños

26 Octubre 2005

El niño sopló intensamente y el diente de león estalló en decenas de escamas blancas que se dispersaron por el aire.

-¿Qué haces?- preguntó el padre.

El niño tenía la mirada llena de chispas, y sacando una pelusa que había quedado en su boca sorprendida en el aliento de vida, respondió seguro…

-Estoy construyendo universos-

12 Octubre 2005

Este cuento aparece en un post anterior (el 22 de septiembre) sin embargo he recibido un regalo precioso. Una amiga (Cecilia de Freitas, artista plástica) me ha enviado uno de sus dibujos para que corone este cuento y me siento honrada por ello, así es que merecía un post nuevo.

La mariposa estaba enamorada del sol y él de ella. Cada mañana, en cuanto el sol se adivinaba tímido en las primeras horas, la mariposa se ponía sus colores más brillantes y emprendía el vuelo hacia su amado para declarale sus afectos.
Sin embargo el sol, a penas la veía aparecerer en el horizonte, se apresuraba a desaparecer por miedo a que su refulgente rostro quemara a la bella mariposa.
Los días transcurrían todos iguales, la mariposa terminaba revoloteando su frustración a ras de suelo y el sol cumplía sus calores a medias.
Tanta fue la tristeza que la mariposa ya no quizo volar más y se quedó guardada y opaca durante tres noches completas.
La luna no pudo quedar indiferente y se acercó durante el último crepúsculo a la agonizante mariposa.
“Te propongo un trato -le dijo- yo se cómo solucionar tu problema, es cosa de que una mañana yo me ponga delante del sol y lo cubra durante el tiempo que tu demoras en volar hasta él, eso protegerá que no te quemes”
“¿Algo así como un eclipse?” -preguntó la mariposa retomando colores al calor de la aventura.
“Pero artificial y programado” -concluyó seriamente la luna. “A cambio, eso sí -continuó- quiero que me hagas un traje tan hermoso y colorido como tus alas, estoy ta aburrida de mi pálido reflejo y me gustaría estrenar vestido nuevo”.
“Trato hecho” -sellaron ambas.
La mariposa trabajó incansablemente durante quince noches y nunca se le vio fatigada o quejumbrosa. El día señalado por la luna cómplice llegó y su parte del trato estaba terninado.
En cuanto el sol gallardo comenzó a desdoblar sus rayos sobre las cumbres de la montaña, la luna se le puso al frente transformando el día en noche y dejando sólo un anillo anaranjado intenso prendido al cielo.
La mariposa voló con todas sus fuerzas, tan rápido como pudo, mientras la luna mantenía su posición firme pese a las quejas del sol.
El vestido de la luna cayó desde alguna parte y entonces ella supo que la mariposa había cumplido su misión.

Desde ese día especial, la mariposa y el sol viven su amor felices. En los días de lluvia, cuando el sol se asoma, se puede ver el reflejo de las alas de la mariposa entre las aguas iluminadas.

Pero lo más maravilloso sucede en las noches mágicas, cuando la luna, cansada de su rostro blanco, se viste con los hermosos colores que le preparó la mariposa, y entonces el cielo negro se llena de aureólas pintadas.

Sobre micro-latencia

... Cynthia: del griego Kynthia, gentilicio de Kynthos, monte de Delos donde según la leyenda nacieron Apolo y Artemisa. Existencialmente buscando mi origen y mi destino aunque esas no sean las palabras precisas que definen mi búsqueda. (...) Licencia de Creative Commons
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