El frío cursor titila regular sobre el blanco estéril. Hoy he recorrido todos los rincones de este aparato mountroso. El físico y el virtual.
Y no me ha dejado hacer nada.
Ahora me rindo, pero antes dejo sobre el teclado mi corazón kamikase, bomba de tiempo para las siete en punto.
Todo estallará en un sin fin de palabras, físicas y virtuales.
Y yo veré por fin a dios.