No con los ojos, no con la boca, no con el rostro. No, ella habla con las manos. De sus dedos brotan una a una las letras construyendo inmensas constelaciones verbales. Escucharla es ser testigo de un vuelo literario.
Por eso sé que el día en que sus manos no se muevan, sé que en el momento en que se crucen sobre su pecho en un candado de palabras, ya nunca podré escuchar otra vez su voz.
Fotografía de: http://tanu.leipzigerinnen.de/entART/haende.JPG

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Cynthia: del griego Kynthia, gentilicio de Kynthos, monte de Delos donde según la leyenda nacieron Apolo y Artemisa.
Existencialmente buscando mi origen y mi destino aunque esas no sean las palabras precisas que definen mi búsqueda.
(...)

Yo
22 oct 2005 | 04:09 AM
Me gusta tu escrito
Miguel
22 oct 2005 | 10:28 AM
Es cierto que he enmascarado mi realidad de alegrías, mas efímeras; hasta hoy he entendido cuanto. El punto medio ha de estar entre la natural tristeza y la felicidad verdadera, busquémola entonces. Cada día quisiera detallar mis sentimientos con rigurosidad, escribir un Sidereus Nuncius de mis constelaciones verbales personales, para dártelo a ti; sin embargo, llego cada noche para descubrir que nunca lo haré, pues una tarea más ardua tiene lugar: redescubrirte, rememorarte, volver a entenderte, volver a sentirte.
Un abrazo.
Cynthia
23 oct 2005 | 09:32 PM
Miguel y "mi_vida" gracias por visitar mis letras. Me da energías para seguir escribiendo.
Besos
Miguel
24 oct 2005 | 06:26 AM
Entonces volveré cada vez que pueda, y dejaré mi rastro tras de mi. Así nunca se agotarán tus energías de seguir escribiendo, y yo nunca dejaré de deleitarme en tus letras.
peterpan
10 feb 2006 | 07:11 PM
"amor no es literatura, si no se puede escribir en la piel"
mis manos escriben sobre la piel amada.
m
29 mar 2006 | 12:49 PM
Y lo peor, no saber sus sentimientos, ni sus inquietudes, ni sus pensamientos...ni nada.
gss
29 mar 2006 | 03:53 PM
...verdad no cierta, en favor de tu corazón tan bello querida Kynthia, quedará ese aleteo a sentir en un lugar personal y propio, la memoria de un pequeño viento acariciando tu piel, las plumas de tus ojos, ese movimiento terrenal de su expresión en nuestro cuerpo, las manos de su hablar entre nuestras manos.
Después nos queda lo que aprendimos, hablar con nuestras manos, eso nos enseñó y aunque no sea cierto puede ser verdad que entonces siga hablando en nosotros, en nuestras manos, murmurando, gritando, llorando, bailando...