De pronto sentí que me hablaba en el oído, su cara no la reconocí, tampoco el brillo de sus ojos nuevos.
La huella de nuestra historia estaba en su voz, en el olor maduro y familiar de sus palabras, en su textura entrañable y fraternal.
Entonces comencé a recordar, porque eso sucede cuando la memoria vuelve a pasar por el corazón.
A Miguel por su compañía (www.lacoctelera.com/lmrodriguez)
Y a Eduardo Galeano por enseñarme a recordar.

...
Cynthia: del griego Kynthia, gentilicio de Kynthos, monte de Delos donde según la leyenda nacieron Apolo y Artemisa.
Existencialmente buscando mi origen y mi destino aunque esas no sean las palabras precisas que definen mi búsqueda.
(...)

Migu
24 oct 2005 | 05:51 AM
Gracias por comentarme, pues apenas te descubro aunque ya habia visto algunas huellas en el blog de Miguel...aqui vendré a verte a menudo!
Miguel
24 oct 2005 | 06:30 AM
¿Y si las letras se consumen en un mar de emociones? ¿Qué se puede escribir?
Gracias. ¿Cómo me imaginas (Pues los recuerdos vagos suelen mancharse de imaginación)?
Miguel
24 oct 2005 | 06:32 AM
Besos y abrazos.
Cynthia
25 oct 2005 | 09:53 PM
Miguel:
Te imagino en un cuerpo de niño con el espíritu viejísimo.
Migu:
Gracias por visitarme, yo también te descubro en lo de Miguel. Ahora ya sabemos nuestras respectivas casas. Saludos