El niño sopló intensamente y el diente de león estalló en decenas de escamas blancas que se dispersaron por el aire.

-¿Qué haces?- preguntó el padre.

El niño tenía la mirada llena de chispas, y sacando una pelusa que había quedado en su boca sorprendida en el aliento de vida, respondió seguro…

-Estoy construyendo universos-