En el metro todos somos anónimos, es la naturaleza propia del medio de transporte.
En el metro todos somos anónimos hasta que dos miradas se cruzan distraídas… y se esquivan. Un roce involuntario de las piernas. Las mudas disculpas para volver a mirarse.
En el metro todos somos anónimos hasta que explota la imaginación sudorosa, el deseo de lo prohibido, el descaro de apropiarse de lo desconocido.
Entonces él o ella se bajan en alguna de las estaciones idénticas y las historias silenciosas se desvanecen en la humedad imperceptible de los labios.
En el metro todos somos anónimos, sólo parte del imaginario colectivo.
Imagen de http://blogthis.weblogger.terra.com.br

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Cynthia: del griego Kynthia, gentilicio de Kynthos, monte de Delos donde según la leyenda nacieron Apolo y Artemisa.
Existencialmente buscando mi origen y mi destino aunque esas no sean las palabras precisas que definen mi búsqueda.
(...)

Miguel
29 oct 2005 | 04:10 AM
Es como en un blog, pero no rozan las piernas sino las mentes y, a
veces, las almas y los corazones.
Cynthia
4 nov 2005 | 04:24 PM
Toda la razón! Por eso tal vez uno toma esta oportunidad para abrir el alma, sea por las buenas o por las malas.