La libélula comienza su vida bajo el agua. Sale del cascarón de un huevo y se convierte en larva. La larva, o ninfa, es una jovencita libélula. Puede nadar pero no puede volar.
La larva vive en un lago o en un arroyo. Después de un año o más, sale del agua y muda su caparazón para convertirse en una libélula adulta.
La libélula adulta no puede volar de inmediato. Sus alas están húmedas y suaves. Tiene que esperar una o dos horas para que sus alas se sequen y se endurezcan. Este es un momento peligroso, porque si un pájaro, una lagartija u otro depredador la ve, puede terminar siendo el almuerzo de otro depredador.
En cuanto sus alas estén suficientemente endurecidas, la libélula comienza a volar. Zumba por todos lados buscando comida. También tiene que evitar ser el bocadillo de otro animal.
La libélula no tiene mucho tiempo para volar. Algunos adultos sólo viven unas cuantas semanas. Otros sobreviven varios meses. Durante ese tiempo, la libélula está muy ocupada: vuela, caza, come y si es hembra, también pone huevos.

Fuente: National Geographic