Me parece interesante rescatar las palabras del director de Letras de Chile en un día significativo para mi país.
Elecciones y Literatura: Sugerencias de un Elector-Lector
Dada la proximidad de las elecciones, estimo necesario cumplir con el deber ciudadano de recordar aquellos temas largamente olvidados, que permanecen en la irresolución eterna, reivindicaciones que jamás trasponen el umbral del lenguaje discursivo de los congresistas, causas perdidas, utopías ensoñadas y todas aquellas ideas que podamos rotular bajo el viejo lema de “seamos realistas, pidamos lo imposible”.
Inestimables candidatos y candidatas, futuras autoridades de Chile:
Este es un mensaje dirigido a todos aquellos que aspiran a convertirse en nuestros futuros representantes: Presidente/a, Senadores, Diputados.
Tengan presente que la literatura chilena le ha dado al país más honores que el fútbol, aunque en los noticiarios se le dedique la cuarta parte a este deporte y como norma los libros no se mencionen para nada (exceptuando honrosas excepciones). ¿Habrá algo que hacer al respecto?
Un país tan pequeño con dos campeones mundiales de poesía y muchos otros escritores que pasean nuestra bandera por el mundo debiera preocuparse por este producto de “exportación” no tradicional. Un libro de autor chileno en el extranjero constituye venta de talento químicamente puro, no de materia prima. ¿No formará parte de la segunta fase exportadora? ¿No habrá que fomentar nuestras exportaciones de literatura, y antes de ello, estimular las traducciones?
Continuamente ustedes mismos y otras autoridades se quejan de los magros resultados de la educación: bajos estándares en lectura y escritura. ¿Cuánto conocen los profesores nuestra creación literaria contemporánea? ¿Cuántos escritores –remuneradamente por cierto- visitan escuelas y liceos como parte del programa de formación regular? ¿Dónde se informan y perfeccionan los profesores de castellano acerca de literatura chilena actual?
Tenemos un canal nacional de televisión que no se diferencia en nada de los demás canales comerciales. Donde debiera haber una programación cultural hallamos farándula y necedad. Donde debiera haber debate de ideas, encontramos homogenidad y repetición de lugares comunes que ya constituyen letanía. ¿En qué programa de televisión se habla de literatura chilena? ¿Adónde se invita a escritores para conocer su opinión?Acaba de cerrar una revista cultural de larga trayectoria, uniéndose a una extensa lista de publicaciones pluralistas consagradas a los temas excluidos de la televisión y los principales medios de comunicación. ¿Dónde queda la libertad de expresión, más allá de las hermosas declaraciones de los candidatos y las autoridades? ¿Hay que conformarse con lo que dejen pasar las dos grandes cadenas de periódicos y la televisión abierta, ligadas por cierto a claros intereses económicos y políticos?
Cuando alguien quiere enviar un libro a regiones o fuera de Chile debe pagar más que si envía una carta en nuestra empresa estatal de correos. No existe un privilegio para las publicaciones como lo hubo en otra época. Si un libro se envía como carta es más barato que si se declara como libro. ¡Un absurdo! Nadie habla de este impuesto adicional a la lectura. ¿Habrá algo que hacer al respecto?
En un país pequeño como el nuestro, el Estado tiene un rol irrenunciable en materia de educación, cultura, libertad de expresión. Un mercado tan pequeño genera enormes dificultades a las pequeñas editoriales autóctonas (que enfrentan enormes gigantes transnacionales), a las revistas alternativas (que compiten con consorcios poderosos y las cuales el estado no subvenciona ni compra publicidad), a las corporaciones culturales como la nuestra (las empresas no “invierten” en literatura), a los propios escritores (los derechos de autor son magros por las bajas tiradas).
Es muy difícil, por no decir imposible, que un escritor que viva en Chile pueda dedicarse a su quehacer creativo con exclusividad. Hay algunas becas, pero son exiguas (una beca de escritor debiera permitir un año de subsistencia, como ocurre en muchos países). Los premios literarios son escasos y no siempre bien dotados (sería hora de que el Premio Nacional fuese anual y diferenciado por géneros). No hay fuentes de trabajo adicionales para los escritores, aunque podrían tener un importante rol de colaboradores y motivadores en materia de fomento de la lectura en el sistema educacional. No hay mecanismos de incentivo a la exportación de literatura.
El espacio destinado a la literatura en los medios y en las noticias es casi cero. ¿Por qué nos asombramos entonces de los enjutos niveles de lectura de la población? ¿Por qué asombrarse de que muchos notables candidatos hablen enhebrando frases hechas y lugares comunes conectados por enervantes muletillas? ¿Es usted uno de ésos? ¿O le interesa realmente el futuro de nuestro lenguaje y la escritura de nuestra historia, que tal vez tengan mayor impacto en el bienestar de los chilenos que los tratados de libre comercio?
La verdad es que me sentiría satisfecho si uno solo de ustedes, ilustres candidatos, recogiera el guante y aceptara el desafío. Al menos contaría con el apoyo irrestricto de quienes creemos en la potencia y la importancia de la literatura.
Diego Muñoz Valenzuela
Presidente de Letras de Chile
_________________________________
Imagen que me pareció interesante sacada de AtinaChile

...
Cynthia: del griego Kynthia, gentilicio de Kynthos, monte de Delos donde según la leyenda nacieron Apolo y Artemisa.
Existencialmente buscando mi origen y mi destino aunque esas no sean las palabras precisas que definen mi búsqueda.
(...)

Amaru
12 dic 2005 | 08:58 AM
La verdad es que no tenía ni idea de la situación que viven en Chile, pero es, cuanto menos, preocupante. Yo que soy una fanática de la lectura, no puedo entender situaciones de tal calibre.
Un beso.
locaporlaluna
12 dic 2005 | 05:25 PM
En Uruguay la situación es casi un calco.
La movida poética que hacemos en nuestra ciudad, Paysandú, desde hace 3 años, ha sido a puro pulmón, consiguiendo que la gente al menos entienda que poesía no es sólo Bécquer.
Publicar, es un lujo, vender, más, en casos excepcionales un escritor llega a cubrir sus gastos de publicación.
Las autoridades no tienen mayor interés en siquiera felicitar telefónicamente cuando algún escritor gana un premio (internacional, más bien, porque nadie es profeta en su tierra).
Y no se escatima en pagarle a una banda de música enlatada sus honorarios, mientras que invertir en espacios de difusión literaria son acciones impensables.
Bueno, ése es mi Uruguay, cuna de Mario Benedetti y Eduardo Galeano entre otros que no en vano, han salido por el mundo a escribirle a la vida.
Ya vendrán tiempos mejores.
Te mando un beso, Chyntia.
nauta
12 dic 2005 | 06:17 PM
Muy drástico, pero cierto, lo que anota Diego Muñoz. Aunque creo que en el fútbol hay belleza (una bonita jugada, por ejemplo), lo cierto es que en la literatura también hay verdades. Vargas Llosa a referido hace poco el tema.
Cynthia
13 dic 2005 | 03:41 PM
Locaporlaluna: Tanta verdad, en latinoamérica nuestras realidades parecen espejos, por más que algunos intenten mostrar diferencias y separaciones. Gracias por tu comentario "complementario".
Nauta: También te encuentro razón, me gusta el fútbol, el bueno, sin embargo frente a tanto auspicio y "contratos millonarios" se ha ido perdiendo lentamente la esencia de las cosas, en la literatura, como en el fúbol, como en la calle. En honor al tema y a Locapor... copio un texto de Galeano, escritor que me encanta y me identifica... del libro "El fútbol a sol y sombra".
Besos a ambos
EL GOL
El gol es el orgasmo del fútbol. Como el orgasmo, el gol es cada vez menos frecuente en la vida moderna. Hace medio siglo, era raro que un partido terminara sin goles: 0 a 0, dosbocas abiertas, dos bostezos. Ahora, los once jugadores se pasan todo el partido colgados del travesaño, dedicados a evitar los goles y sin tiempo para hacerlos. El entusiasmo que se desata cada vez que la bala blan- ca sacude la red puede parecer misterio o locura, pero hay que tener en cuenta que el milagro se da poco. El gol, aunque sea un golecito, resulta siempre gooooooooooooooooooooooool en la garganta de los rela- tores de radio, un do de pecho capaz de dejar a Caruso mudo para siempre, y la multitud delira y el estadio se olvida de que es de cemento y se desprende de la tierra y se va al aire.