Eres aprendiz de mi cintura y quiero que sea eternamente así.
Quiero que sigas improvizando tus besos y tus sorpresas.
Blandiendo torpemente tus verdades en las mías.
Mantente inacabado y principiante y ve revelando con pausa mis inocencias y mis descaros.
Porque he decidido elegir el temor invisible de tu tacto a la cobardía de unos besos fatuos.
Las heridas por ignorancia, al puñal deliberado y mezquino.
Las palabras entrecortadas y los suspiros, a la elocuencia de un verbo vacío.
No quiero que jamás me sepas de memoria,
me recites sin sentido,
me alojes en el descuido.
No te transformes en maestro de mis rincones, no elijas la bandera de la certeza, no te vuelvas diestro en mí...
porque estamos ambos en proceso de descubrimiento y sólo así mantendremos el pacto inclaudicable del infinito.
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©Imagen Talantbek Chekirov