He tomado la sincera misión de emprender el viaje más difícil de todos.
He estado varios días preparando el equipaje, decidiendo en retrospectiva y por anticipado qué va y qué no.
Finalmente he decidio partir desnuda,
con las pieles que traigo,
con los pliegues que cargo,
con la sangre medio torpe pero sangrando.
Parto hacia ninguna parte, inicio lo que nunca comienza, decido lo que simplemente sucede.
Y sólo necesito que me digan que me quede quieta, en silencio, guardada, que espere.
¡Pero no!
no...!
...¡no!...
... ...no... !
El oráculo se ha ganado el beneficio de todos.
Las nubes, los juegos, los sueños.
Las palabras leídas literal y entre líneas.
Las películas, las fotografías.
Una conversación en el metro.
Una lectura, un silencio, una caricia.
Y hasta el beso de buenas noches...
Cada molécula, como rompecabeza de piezas infinitas, muda la dermis y el alma.
Y entonces se arma la etimología circunstancial de mi viaje:
S.E.r
e.S.E.N.cia
S.E.N.T.I.miento
S.E.N.T.I.D.O
...