He intentado cambiar de estado, pasar de sólido a gaseoso a líquido.

He intentado cambiar de forma, de geometría, haciendo relaciones poéticas entre tiempo y espacio.

He probado con una cartografía de mis caminos y mis desvíos, de los sueños y las ensoñaciones, haciendo conjuros metafóricos entre lo real y la realidad.

Finalmente me he topado con el fondo, con el contenido ontológico de mí misma, con las huellas oraculares, permanentes e invariables de la naturaleza que me constituye.

Y he sentido el halo trascendente del vacío más honesto y me he quedado pensando qué hacer con todo esto y me he quedado suspendida en preguntas...si no tiene forma, ni color, no huele, no sabe...

me quedo eso sí prendida del sonido. Porque late.
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Imagen de Liliana Wilson