Sé qué es lo que representa internacional y políticamente la celebración del día de la mujer, también sé qué hecho particular conmemora... sé el truinfo que significa para el género femenino la instalación en el calendario mundial de un día con su nombre. Me reconozco heredera agradecida de la infinidad de mujeres que han dejado su nombre y su anonimato entretejido en la historia de mujer que soy hoy.

Pero también me complica eso de tener UN día, porque creo que todos los días, cada día, es el día de una mujer y el día de un hombre, es el derecho que tenemos a ser y hacer en este mundo.

Cuando una mujer es agredida y maltratada por su pareja, ese día es su día.
Cuando una mujer es amada y acariciada por su pareja, ese día es su día.
Cuando una mujer es discriminada en su trabajo, ese es su día.
Cuando una mujer es reconocida en su calidad profesional, ese es su día.
Cuando una mujer descubre que no puede ser madre biológica, ese día es su día.
Cuando una mujer está pariendo un hijo o una hija, ese día es su día.
Cuando una mujer llora una frustración, ese es su día.
Cuando una mujer sonríe y es capaz de iluminarse con ese brillo, entonces ese es su día.

Cada día es el momento que tenemos para decidir qué vida queremos vivir y cada día es el momento, el único momento que tenemos, para contruir la vida que queremos.

Por eso hoy, 8 de marzo, quiero celebrar por la vida, amplia y genéricamente, porque cada día tenemos la opción de construirla conciente y creativamente.

Felicidades a tod@s l@s que trabajan por reivindicar los derechos de mujeres y hombres, l@s que luchan por el respeto, la creatividad, el amor, la paz; felicidades a tod@s l@s que intentan cada día, en su día, construir una mejor vida para sí mism@s y los demás, sean mujeres u hombres.
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