Dejo colgados aquí mi abrigo y mi sombrero, los dejo olvidados intencionalmente, prefiero morirme de frío a que ustedes pierdan de escarbar en los bolsillos, buscando alguna prueba de identidad y entonces encuentren mariposas y golosinas y melodías cenicientas y besos con apellido.

Dejo colgados aquí mi abrigo y mi sombrero como presencia de mis palabras ausentes, los dejo intencionadamente porque así no los olvido a ustedes.

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Para tod@s, pero especialmente a Patrus, Peptxu, Sansar y Susurros que siempre me recuerdan el calor del blog abandonado. No me he ido aunque no esté.
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