Te apretas las manos, titubeas, miras a la izquierda y a la derecha, nunca de frente. Sé que estás incómodo porque algunos recuerdos de nuestra historia, todavía cosquillean entre tus costillas. Te falta saliba, te sobra sudor.Te mueves de un lado para otro, sentado siempre en el sillón, como balanceando los tiempos, como equilibrando las palabras.

Tu estás sentado en el living terminando conmigo, yo te miro como escuchando, es mi espejismo el que está sentado frente a ti con cara de perplejidad. Pero no es por la noticia, es por la ausencia de mí misma frente a ti, porque en realidad no estoy ahí, sino en el escritorio, describiéndote en este último email la situación y los hechos, mientras tu terminas conmigo.