He soñado el fin del mundo
y era todo tan bonito
porque este mundo enfermo
había recuperado su semblante.

Soñé con los cuatro jinetes
cada uno galopando a lomo despejado
gritando a los cuatro vientos
el fin de la peste

La gran tormenta
me invadió mientras dormía
y tuve las imágenes más cristalinas
la conciencia más infinita

Toqué con la punta de mis dedos
la piel transparente
de la eternidad
la mirada más dulce del apocalipsis

Soñé que todo se terminaba
desaparecía, transmutaba
se hacía breve, brevísimo
para volver a comenzar

pero no de cero