Me precipito sin paracaídas en el instante medio del abismo más incierto
necesito presentir la experiencia táctil de sus paredes espesas de oscuridad
reconocer sus acordes y sus ecos como propios, piel sobre piel, en copla
al final pregunto por el silencio en medio de la caída, justo antes de medir el suelo
lo hago a viva voz, vociferando la paradoja, rasguñando hasta el éter que me sostiene
y desde la intemperie del vacío condensado y nocturno, surge la respuesta por omisión.


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