Los ojos abiertos hasta el límite,
centelleando la existencia en cada parpadeo.

La boca suspendida como vocal abierta,
sin sonido, sin disimulo.

El aliento instalado en medio de la atmósfera,
alineado con el infinito.

El pecho palpitante y dilatado,
mutado en arca, esperando abrazar el tesoro.

Quiero volver a sentir la sorpresa,
quiero que mi cuerpo completo
vuelva a vestir la corteza extraordinaria del asombro.

...

Pintura de David Kam