Cuenta regresiva, salgo del pasado de uno en uno, lentamente, concentrando mis sentidos en la sonoridad mental de los números dictados a la inversa por mi conciencia.

Respiro profundo y todo se hace blanco y lechoso en la pantalla imaginada ante mis ojos, todo se detiene imaginariamente también y entonces me sitúo en el presente, inmóvil y suspendida como trapecista en el hilo inquietante del destiempo.

Súbitamente mis pensamientos me traicionan y me acuerdo, me proyecto, me distancio, me alboroto y caigo en el precipicio pulsante del tiempo que no se detiene.

¡Porque se mueve!