I
recorro monótonamente el sendero entre dos días
distraida en la memoria conocida
no reparo en el obstáculo que estrecha mis pasos
y asoto mi rostro ciego contra la tierra

II
paso descuidada la distancia entre dos horas
olvidando en la rutina el traspie y la caída, otra vez
el accidente como circunstancia
dispone un freno violento a mi devenir reflejo

III
intento ya no sobresaltarme
tomar el desafío del tiempo entre un minuto y otro,
atenta a mi marcha y al espacio,
los tropiezos me auguran promesas y destreza

IV
el camino me entusiasma
en el tránsito me vuelvo peregrina y devota
y en sincronía con el tono de la superficie,
casi vuelo, casi vuelo

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