
I
recorro monótonamente el sendero entre dos días
distraida en la memoria conocida
no reparo en el obstáculo que estrecha mis pasos
y asoto mi rostro ciego contra la tierra
II
paso descuidada la distancia entre dos horas
olvidando en la rutina el traspie y la caída, otra vez
el accidente como circunstancia
dispone un freno violento a mi devenir reflejo
III
intento ya no sobresaltarme
tomar el desafío del tiempo entre un minuto y otro,
atenta a mi marcha y al espacio,
los tropiezos me auguran promesas y destreza
IV
el camino me entusiasma
en el tránsito me vuelvo peregrina y devota
y en sincronía con el tono de la superficie,
casi vuelo, casi vuelo
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(c) Imagen

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Cynthia: del griego Kynthia, gentilicio de Kynthos, monte de Delos donde según la leyenda nacieron Apolo y Artemisa.
Existencialmente buscando mi origen y mi destino aunque esas no sean las palabras precisas que definen mi búsqueda.
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jotatrujillo
27 abr 2009 | 05:50 PM
Tres pasos, tres dudas, tres sobresaltos y un cuarto y definitivo paso que lleva a la total y casi eterea seguridad.
Un abrazo.
sansar
28 abr 2009 | 12:15 AM
será que el único vuelo que nos es dado es aquel que nos regalan los tropiezos, antes de asomar el rostro contra la tierra? mmm, me niego a creerlo del todo.
Entre dos mundos, vivimos entre dos mundos, ya sean dos días, dos horas o dos minutos. Y, a cada instante, nos vamos reubicando.
bss