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La Coctelera

Categoría: Las sorpresas nuevas

5 Diciembre 2006


¿Sabes que llevas mi mano pintada a tu garganta, a la tensa indiferencia de tus cuerdas vocales?
Al otro lado de la distancia, en la orilla distinta del destierro.

Vienen tus sonidos volando indecibles en la aurora y me paso todo el día en el trabajo lento de su interpretación.

Detenidamente, en el fragor de la sinestesia conjurada, las notas confusas de tu voz van volviéndose pigmento, textura.

Luego alimento, para mi insana tarea.

Otros traen a la vida monstruos cosidos con restos de piel, imaginados desde fragmentos humanos.

Yo en cambio, me he dado a la misión de traerte otra vez a mi lado, zurciendo retazos de tus palabras, restos sonoros de tu presencia en descomposición.

Es un engendro, lo sé, pero ya no puedo dar marcha atrás. Estoy atrapada por mi propia creación.

He jugado a dios y cada noche resulto exhausta, pero recibo el favor divino de desvanecerme en la oscuridad, con la boca golosamente manchada de tus palabras.

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Todo por culpa de un comentario que dejé en Operadoor, abandoné un informe urgente que debía entregar hace una hora, para volcarme a la vorágine irrespetuosa de la poesía
Imagen de sleepingGhost

30 Noviembre 2006

Baldomero se despertó calmado, como a las nueve.
Era tarde para tomar la micro, tarde para llegar al trabajo, tarde para marcar tarjeta.
Se lavó bien, profundamente, el agua fue deslizándose en cámara lenta, deteniéndose en los pliegues, sin apuro.

Era extraño en él, porque no despertó sobresaltado, no pudo salir corriendo, agitado y eso le gustó.

Preparó café con leche y pan con paté. Nunca alcanzaba a desayunar y era uno de los ritos que más le gustaba. Mascó veinticuatro veces cada vez y bebió de sorbos largos.

Después limpió la guitarra cuidadosamente, afinó sus cuerdas y se sintió satisfecho del sonido. Sabía que era vieja y no podía exigirle más.
Se había cansado de esperar tener plata, tener tiempo, tener el apoyo, había despertado con las ganas y eso le bastó.

Como a las doce se paró solo en el paradero. Pasó una micro, cerró los ojos, pero no pudo.
Con la segunda tampoco. Para la tercera se había sumado una escolar. La micro se detuvo sola, así es que lo interpretó como señal.
Baldomero levantó la guitarra y se subió con el corazón marcando el ritmo.
Cantó "El amor después del amor" de Fito y juntó 500.
Y en cada palabra entonada, él sabía que iba la fuerza para mantener la decisión que estaba tomando. Vivir de la música, costara lo que costara.

14 Noviembre 2006


Anuncio el número en medio de un par de aplausos.
Sale brillando como cada noche, porque en medio de la pobreza que provee el marco teatral de este circo decadente, ella se vuelve refulgente.
Y como en el pesebre del mito primigenio, sólo los animales son testigos silenciosos de su cotidiano renacimiento.
Y sólo yo, el que sigue su estrella.

...
Ilustración: Cecilia De Freitas (Gran amiga (ya tendrá blog) con la que estamos trabajando en colaboración creativa... y me encantan los resultados aunque se trate de falta de modestia).

26 Octubre 2006


En los días grises,
la mirada se me vuelve melancólica,
las pupilas se convierten en espejos quebradizos de la tarde
y quiero permanecer con los ojos quietos.

En los días grises,
la voz se me hace un hilito,
delgado, tenso, transparente, completamente indefenso
prendido a las huellas borrosas de mi boca.

En los días grises no estoy, aunque no me he ido,
inactiva, silenciosamente imperceptible,
confundida con el papel tapiz, la luz eléctrica, la alfombra,
la chaqueta colgada en el perchero.

Cuando quieras venir y verme,
entonces elige días de cualquier otro color,
si no, encontrarás como hoy,
sólo el aviso frustrante de mi ausencia.

19 Julio 2006


En un descuido del guardia que paseaba de intercomunicador y pistola, le saqué la etiqueta a la ropa del maniquí y entonces pudo respirar y bajar de la tarima y salir de la tienda.
Los dispositivos de seguridad de las puertas, sin etiquetas ni marcas, no pudieron detectarlo.
Desde lejos, desde bien lejos, levantó su mano y se despidió con gesto apresurado.

10 Julio 2006


Te apretas las manos, titubeas, miras a la izquierda y a la derecha, nunca de frente. Sé que estás incómodo porque algunos recuerdos de nuestra historia, todavía cosquillean entre tus costillas. Te falta saliba, te sobra sudor.Te mueves de un lado para otro, sentado siempre en el sillón, como balanceando los tiempos, como equilibrando las palabras.

Tu estás sentado en el living terminando conmigo, yo te miro como escuchando, es mi espejismo el que está sentado frente a ti con cara de perplejidad. Pero no es por la noticia, es por la ausencia de mí misma frente a ti, porque en realidad no estoy ahí, sino en el escritorio, describiéndote en este último email la situación y los hechos, mientras tu terminas conmigo.

29 Junio 2006

Girando sobre su eje, el inmenso y solitario minutero iba marcando el pulso del tiempo urbano. Desde la ventana de su departamento central, ella vio que eran las ocho en punto. Estaba atrasada.
El minutero amarillo avanzó rápidamente hasta las once. Otra rotación y eran las dos. Así pasó la tarde.
La monumental grúa amarilla giró pesada sobre su eje. La ciudad había cambiado, crecía hacia arriba y ella quedaba abajo. Hiciera el esfuerzo que hiciera, en cada esquina el tiempo se iba marcando en el cielo con un amarillo indeleble.
Sus pensamientos escribieron en el silencio –Aquí, la hora vuela a destiempo-.

23 Mayo 2006


Anunciaron lluvia pero primero llegó el viento. Dijiste que llamarías, respondí que iba a esperar y el silencio dejó todo claro entre nosotros. Quedaron en traerlo, pero no alcanzaron y yo tampoco pude terminar y él esperó toda la mañana y ellos no pudieron encontrarse y te olvidaste, me olvidé y ella se quedó dormida y usted... usted tampoco pudo.
...
Es que fueron tan enfáticos. El agua llegaría a medio día, tímida pero constante como algunos poemas. Pero apareció el aire que la anuncia y que no fue anunciado, golpeó tibio y pesado en las calles, en las ventanas, en los balcones, en las mejillas
...
Y ya no importó nada cuando en el horizonte la montaña se recortó otra vez orgullosa y pude ver, con la claridad de las verdades supremas, cómo la lavanda sí cumplía su promesa violeta.
...
Desde mi escritorio

Sobre micro-latencia

... Cynthia: del griego Kynthia, gentilicio de Kynthos, monte de Delos donde según la leyenda nacieron Apolo y Artemisa. Existencialmente buscando mi origen y mi destino aunque esas no sean las palabras precisas que definen mi búsqueda. (...) Licencia de Creative Commons
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