
La vida y la muerte,
aparecidas como evidencias inapelables
de mi existencia,
la vida como manifestación
la muerte como secreto
y hay tanta nostalgia en ese misterio.
Es como si el sentido objetivo de la realidad
estuviese trazado geográficamente
en las entrañas del enigma,
breve, fugaz, momentáneo, pasajero,
Aprehendemos apasionados lo perecedero
intentando permanecer
sumergidos en la eterna fuente
de lo que no se mantiene.
Consumiéndonos en la interrogante,
en la paradoja de la biografía vital.
Y si la sombra es el error en la interpretación:
nada más hay, sólo vida
savia que se transforma
energía en metamorfosis
cambios de estado como en el agua,
sí, como el agua.
Cuenta regresiva, salgo del pasado de uno en uno, lentamente, concentrando mis sentidos en la sonoridad mental de los números dictados a la inversa por mi conciencia.
Respiro profundo y todo se hace blanco y lechoso en la pantalla imaginada ante mis ojos, todo se detiene imaginariamente también y entonces me sitúo en el presente, inmóvil y suspendida como trapecista en el hilo inquietante del destiempo.
Súbitamente mis pensamientos me traicionan y me acuerdo, me proyecto, me distancio, me alboroto y caigo en el precipicio pulsante del tiempo que no se detiene.
¡Porque se mueve!
Aprovechando la significativa fecha en la que celebramos el "Día Internacional del Libro" y del derecho de autor, he creído justo y oportuno volver a sacar del ropero el famoso y siempre sorpresivo "Cadáver Exquisito" como una forma de festejar también por el trabajo colectivo de quienes han optado por la palabra como vehículo de expresión.
Como forma de dar inicio a este juego abierto a toda La Coctelera y a los visitantes de otras latitudes de la blogósfera, he elegido un verso de Marta Gómez, cantante colombiana que vengo descubriendo recién gracias a mi querido amigo Miguel y que me tiene francamente cautivada.
Para los que recién se integran a las transmisiones, pueden revisar aquí o aquí para enterarse qué es un Cadáver Exquisito y cómo se juega.
...
Aquí vamos...

"Seis, y empiezo a imaginar. Seis y te vuelvo a extrañar. Seis, y me pongo a pensar que seis tuve cuando empecé a recordar..."
A partir de una visita a mi amigo Susurros y de una lectura a uno de sus últimos post, que demás está decir es bellísimo (al menos a mi me parece como perderse de vacaciones en una espalda amada -sea real o ensoñada-) se inicia una creación colectiva con Nocturna y especialmente con Vebegodu lo que me conectó con el viejo juego de los surrealistas, el cadáver exquisito. Creación colectiva y bastante automática en la que un grupo de personas iba escribiendo consecutivamente en una hoja, sin conocer lo que escribía el anterior hasta formar un texto que extrañamente aparecía coherente.
Entonces se me ha ocurrido una idea para jugar aquí, donde tanto talento se derrama constantemente en distintas páginas virtuales.
UN CADÁVER EXQUISITO COMO CÓCTEL DE LUJO.
Claro que será una variación al juego original ya que aquí los comentarios pueden leerlos todos, pero intentemos que la escritura al menos sea automática, tratando efectivamente que el inconciente se exprese.
SI RESULTA BIEN LO PODEMOS PUBLICAR AQUÍ O EN OTRO BLOG DE ALGÚN PARTICIPANTE.
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Anteriormente no me ha ido muy bien con mis esfuerzos de interacción dentro de La Coctelera, pero veamos qué pasa esta vez.
Lanzo la primera piedra ...
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La lámpara era naranja y refulgente, pero alrededor todo estaba oscuro
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Si fueras un insecto, diminuto e invisible, sumergido en la vorágine descontrolada de este eco-sociosistema
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¿quién serías?
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¿cuál sería tu depredador principal?
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¿cómo te defiendes de él?
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Yo: la libélula (obvio)
Depredador: el águila (sí, esa misma y otras también)
Defensa: Me cubro con mis alas transparentes, para parecer desaparecida y vuelo a ras del silencio.